¿De dónde venimos?

 

Si no sabemos de dónde venimos, difícilmente sabremos a dónde vamos…

 

De dónde venimos, te preguntas… En el seminario la respuesta es clara: Jesucristo. Él es el Origen, el Principio…  Él empezó todo esto en cada uno de nosotros, Él nos llamó a la vida, al seguimiento, a anunciar la Buena Noticia… Pero un día también nos llamó al sacerdocio. Y cada uno teníamos nuestros planes, nuestros proyectos…

 

“Los llamó para que estuvieran con Él…”

 

En la Iglesia naciente, Jesús eligió a coetáneos suyos para prolongar su obra en la historia, y para ello no se fijó en los grandes jefes, ni en los importantes políticos, ni en gente “humanamente válida” según los criterios del mundo… Jesucristo se fijó en lo “corriente” en los hombres de sus días… Y no por sus aptitudes, ni por sus fuerzas sino a un sentirse amados de un modo especial por Cristo y responder a ese amor…

 

“Ellos lo dejaron todo y le siguieron…”

 

 Y así, a lo largo de la historia se ha fijados en muchos más… Después de los apóstoles vinieron los primeros discípulos, los primeros mártires, los santos… tantos y tantos que decidieron seguirle, sin dejarse llevar por las “medias tintas” que el mundo les ofrecía… Muchos de ellos, lo hicieron, de manera especial, desde el ministerio sacerdotal.
Hoy, Jesucristo se vuelve a fijar en jóvenes corrientes, en jóvenes de Valencia…   

 

Los que se sienten llamados por Jesucristo a continuar su obra sacerdotal, piden a la Iglesia la oportunidad de ingresar en el Seminario, dónde poder continuar “la experiencia formativa que Jesucristo dedicó a los doce”

 

Como ves, los casos son muchos y de muchas maneras… ¿Quieres saber más…?

 

 

Ya sabes de dónde venimos… Y ¿sabes ya adonde quieres ir?